Bicicletas, estudiantes, fiesta, Amsterdam
Diez horas en carro desde Fribourg hasta Amersfoort, conseguí este viaje en blablacar.com con un señor que trabaja en Suiza y se dirigía a Holanda para estar con su familia. Me dejó en la estación de tren donde vi a mi sobrina Limaia y de ahí comenzó la aventura, es impresionante la cantidad de bicicletas que ocupan acá, todos y para todo, la topografía es plana entonces se presta para andar de aquí para allá sin mayor esfuerzo. Fuimos hasta Den Haag en tren donde vive su hermano Jordi y ahí vimos la puesta de sol frente al mar y al gran hotel Amrâth Kurhaus que es inmenso.
Estación de tren de Amersfoort.
Hotel Amrâth Kurhaus desde la playa.
Atardecer en Den Haag.
Después de cenar una rica hamburguesa quedaban pilas para ir de fiesta así que fuimos a Utrecht, en la estación de tren han puesto pianos de cola para que el que quiera y sepa tocar lo haga ahí, es muy agradable estar esperando y escuchar buena música de piano.
Pianista libre en estación de tren.
Entramos a un bar de shots, ahí probé una shot con una flor que tienes que masticarla antes de beber el alcohol y cuando lo tomas te adormece la boca, es realmente un sabor muy raro y una sensación que nunca había tenido. Después fuimos un bar de salsa, un antro y finalmente el “PakHuis” el último sitio de nuestras noches de fiesta. Al salir no teníamos de otra, tomamos un taxi para ir a casa o caminábamos por veinte minutos, echamos la suerte y calló del lado de un Mercedes negro muy lujoso por el que pagamos 13 euros.
Llegando al complejo de estudiantes me sorprendió ver un gran edificio donde habían muchísimos departamentos, nunca había visto algo igual, entramos y comenzamos a subir escaleras y mi sobrina me platicaba su experiencia para obtener el depa, fiestas de iniciación para conocer a los demás, hay muchos grupos así que tienes que encontrar al tuyo, llegamos hasta la cocina que era un gran salón con 5 estufas y mesas, preparamos de cenar algo mexicano, huevos con chorizo, por fin probé chorizo después de mas de un mes con tortillas de harina Tia Rosa, ha sido un preciado regalo gastronómico.
Al día siguiente fui a hacerme un corte de cabello en un sitio en Den Haag, pagué 25 euros por una tusada Holandesa que no estuvo tan mal pero nada espectacular. Agarramos camino a Amsterdam en tren, es tan fácil moverse de esta manera y no es tan caro porque puedes tener descuento por viajar con otro ciudadano holandés ( y en mi ciudad que se quejan de la iniciativa) de camino pasamos por unos campos de tulipanes y algunos molinos de viento.
Campos de tulipanes.
Llegar a Amsterdam es una bocanada de humo verde, puedes percibir la ciudad de la tolerancia al bajar del tren y lo exótico de algunas personas en su vestimenta. Caminamos hasta llegar al Palacio Real donde había una feria con juegos mecánicos, anduvimos por los callejones y canales alertados a veces por el sonido del tram o de alguna bicicleta que viene detrás de nosotros.
Juegos mecánicos en la plaza del Palacio Real, Amsterdam.
La bicicleta es un medio de transporte muy popular.
Llegamos hasta el Bulldog café, que es un coffeshop, un sitio en donde puedes escoger dentro de un gran menú las variedades de marihuana que desees fumar, con un costo de entre 13-20 euros el gramo. Entramos para conocer, nos pidieron identificación, el lugar tiene una sección tipo taberna donde hay que bajar unas escaleras para llegar hasta donde hay unas mesas y una barra. Buena música hay ahí que te pone en un mood muy weed, tan solo de entrar y aspirar el ambiente te puedes poner “high”.
Coffee shop donde celebridades vienen a consumir productos de marihuana.
Afuera en medio de la plaza habían unos chicos que hacían break dance de una forma muy particular, un buen perfomance callejero que obtuvo muchos euros del público.
Grupo de performance callejero.
Canales de Amsterdam.
Oficinas de Booking.com.
Cerca del mercado de las flores donde venden montones de bulbos de tulipán para sembrar en tu jardín pasamos por el Magic Mushroom, una tienda de souvenirs para consumidores de sustancias recreativas, hay mucha variedad de pipas, estuches, hitters y además venden pastillas de éxtasis en variedad de potencia y dependiendo para que se requiera.
Bulbos de diferentes flores.
Magic Mushroom.
Productos del Magic Mushroom.
Una carpa albergaba un pequeño concierto de música indie. Tomamos una cerveza despachada por la “sexy” bartender. Nuestro último recorrido fue por el Red Light Distritc que es como un barrio de perdición, a lo largo de varias calles hay unas vitrinas en donde se muestran mujeres con poca ropa y provocativa con la finalidad de ofrecer servicios de amor prepagados. Esta ciudad es muy famosa por esta tolerancia que atrae a tantos extranjeros cada año.
Sexy bartender.
Nos despedimos de Jordi después de una hamburguesa y fuimos de fiesta durante toda la noche hasta las 5 de la mañana pues teníamos que tomar un tren a Den Haag y luego a Bruselas, una decisión de último momento para ir a visitar.
Curiosos y consumidores contemplan atentos.
Vitrinas del Red Light District.






















