Costa Rica, El inicio
Un amigo me animó a ir de vacaciones a Costa Rica, yo no tenía contemplado visitar ese país, y como todo se acomodaba dije, – Por que no? –, a una semana de salir compre mi boleto de avión en Avianca, México – San José, CR.
Había estado en Monterrey, Nuevo León, por la boda de mi prima y al regresar solo tuve unas 4 horas para organizar todo lo que necesitaba para mi viaje, así que eché a la maleta siete cambios de ropa interior, cuatro playeras, tres camisas, tres jeans, un chaleco y una chamarra.
Tomé el primer autobús de Querétaro al Aeropuerto Benito Juárez en la Ciudad de México que salió a las 2:30 am, llegué a las 4:30am, y tuve que esperar por dos horas para abordar el avión.
Sobrevolamos de mañana Costa Rica así que pude ver la impresionante sierra que tiene, con muchos caminos de terracería que llevan a diferentes poblados, esperaba poder conocer algo de esa zona ya que se veía muy pacífico. Hicimos unas tres horas de vuelo y llegué aproximadamente a las 9:30am al aeropuerto Juan Santamaría en Alajuela (muchos dicen que esta en San José, Costa Rica).
Al llegar, en migración me preguntaron que si traía algún “paquete” para alguien, seguro por mi apariencia, es recomendable llevar alguna reservación de hostales, aun que realmente iba a la aventura y no tenia un itinerario meramente planeado le dije eso a la agente aduanal y me regañó que como venia así sin reservaciones. Selló mi pasaporte por 30 días y seguí hacia la salida.
Mi amigo Pedro me había dicho que había una parada de camiones (bus) y no recuerdo exactamente cuanto me cobraron porque en ese momento estaba muy desorientado por el tipo de cambio que no sabia exactamente cual era, yo solo traía 400 USD en efectivo, y pagué con dos dólares y me regresó cambio, unas monedas que se parecían a las que teníamos aquí en México hacealgunos años, con muchos ceros.
Hice media hora al centro de San José y ahí pregunté como llegar a Puerto Viejo, me dijeron que tenia que ir a la estación de Caribeños y ahí tomar el bus, de camino me encontré a Michael, un chico muy amable al que le pregunté y con gusto me ayudó, al llegar a la taquilla no sabia que habían dos Puerto Viejo, uno esta en Sarapiquí y otro en Talamanca. Al comprar el “tikete” la chica me dio uno para Sarapiquí. Compré un emparedado de pollo para el camino pues acababa de llegar y no había comido. Abordé el bus y se sentó una señora a mi lado, comencé a platicar con ella después de unos minutos, la señora Bety es de Nicaragua, vino a vivir hacia unos 15 años porque se casó con un “tico”, asi se les dice a las personas nacida en Costa Rica.
Ahora he aprendido que tengo que hacer un plan o al menos conocer previamente los sitios que quiero visitar para no confundirme. Aun así vivir la experiencia es aprendizaje.
Le pregunté que qué tal estaban las playas del caribe en Puerto Viejo y se sorprendió, – ahí solo hay un rio…-, No es ahí Puerto Viejo, Limon…?- Mi cara se quedó en suspenso al esperar la respuesta que temía que me daría. – No, acá es Sarapiquí, debiste tomar a Talamanca o ir a Limón-.
Por supuesto que me sentí todo un principiante en esto de los viajes al perderme en mi primer día, pero dije, vamos a disfrutar la aventura y me fui directo a donde el destino me llevara. Llegué a la estación de Sarapiquí y me pareció un pueblo lindo, muy pintoresco aunque poco turístico. Fui primero a buscar un hostal pero no encontré ninguno solo un hotel que era algo caro (35 USD) solo para mi, y después unas cabinas que se llaman Rossy, me costó 24 USD, igual me parecía elevado porque había escuchado que en hostales podías pagar entre 10 y 12 USD pero como no vi algo más pues me quedé ahí, no es el gran lujo pero esta bien para descansar. Hacía muchísimo calor al grado de estar sudando en la habitación y supongo que por el cambio de clima aun faltaba que me aclimatara.
Pues ya instalado fui en busca de aventura y llegué al rio que me habían comentado, es bonito pero no había mucho que hacer, solo ir a lo que queda en dos horas en lancha hasta Tortuguero pero no convenía pues era yo solo, entonces fui del otro lado, el pueblo es pequeño, la calle principal es como de un kilometro y medio quizás, entonces lo recorrí rápido, regresé para comer y pedí lo que es tradicional en Costa Rica y me sirvieron un Casado con Camarones, que es arroz con camarones, ensalada, plátano macho y frijoles, acompañado con un rico batido de guanábana.
Fui a un cajero para ver mi estado de cuenta, estaba esperando un depósito y en el cajero decía 8.124, yo pensé que eran pesos mexicanos entonces el deposito aparentemente haba sido realizado. Intenté sacar dinero pero me decía fondos insuficientes, la verdad es que me sentía un poco presionado por la gente que estaba esperando, no presté mucha atención, tardé mucho tiempo y ya no saqué dinero.
Tomé un taxi hasta llegar a la OET que es una reserva ecológica para preguntar por los recorridos, el primero es a las 8am y el segundo a la 1pm, llegué mas tarde y no pude tomarlo, entonces decidí regresar al otro día temprano.
Después de eso ya eran las 5 de la tarde y fui a una tienda por dos cervezas, me encerré en mi habitación, después de la primer cerveza me quedé bien dormido viendo una película. Al despertar ya estaba super oscuro, pero… la película apenas estaba terminando, eso me desorientó bastante pues apenas pasaban de las seis de la tarde y estaba tremendamente oscuro. Me metí a bañar y me arreglé para salir y conocer un poco de la vida nocturna del lugar.
Caminé hasta recorrer nuevamente la calle principal y solo vi un bar abierto que al parecer no tenia gente, entendible, apenas era martes. Pregunté a un taxista si sabia de algo que estuviera bueno por aquí, me recomendó un bar que se pone bueno que esta a la orilla de la carretera cerca del parque OET. Entré y estaba solo, ya estaba ahí entonces me tomé una cerveza, platiqué con la mesera y el barman, Leonora y Antonio. Mas tarde llegó Don Luis, un señor de unos 45 años, por su actitud se veía que venia de otro sitio, se pidió una cerveza y al notar mi presencia me preguntó que de donde venia, le dije: -De México amigo- y con palabras textuales me dijo: – Hijoeputa!! Como va a ser mexicano, no me diga mentiras-, el estaba muy emocionado de que yo viniera desde México a visitar su país. Me pareció una persona un poco recia al principio pero muy agradable.
Pidió una cerveza para mi y después le dijo a Leonora que pusiera canciones de Vicente Fernández, el quería cantar con su amigo mexicano, pero yo no sabia tantas canciones como el, y me impresionó bastante al escuchar como él cantaba una tras otra sin equivocar la letra, al parecer es muy famosa su música por allá.
Había pedido al taxista que regresara por mi pero Don Luis insistió que me quedara, que él me llevaría a mi hotel. Se fue el taxista y después de seis cervezas pedimos la cuenta, pagué con mi tarjeta de debito 6.000 y en broma le dije a Antonio que esperaba que no me cobrara en pesos mexicanos porque me vaciaría la cuenta, nos reímos y firmé el boucher. Salimos del bar y Don Luis amablemente me dejó en la entrada de mi Hotel/cabina y me dio su tarjeta.
Entré a mi cuarto y caí redondito, era cerca de la una de la mañana y me sentía un poco en estado incoveniente, así que dormí muy profundo.











